miércoles, 13 de mayo de 2009

El Pasado

Cuando uno se encuentra con el pasado no sabe qué hacer. Es como toparse con un trozo de alma que habías perdido en una batalla.
El pasado no es más que un libro de experiencias, un manual de instrucciones del tiempo, que Dios escribe para nosotros.
La mejor arma para enfrentarse al pasado es el presente, el ahora, y el mañana, aquel mañana radiante en el que el pasado no es más que una mala experiencia.
Si un día me encontrase con mi pasado no sabría qué hacer, tal vez, sonreiría y le diría adiós, gracias, porque por su causa tengo mi presente.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Canción del hombre feliz

Cuando veo la angustia de aquellos que no ven un mañana, que cada día que se levantan su futuro es más incierto; que movidos por el desaliento viven en decrescendo, cuyos días son como sinfonías que perecen, envueltas en el ruido de la desesperación; es entonces que doy gracias a Dios porque te tengo.

Como dos columnas del Templo del Rey Salomón nos erguimos ante la tempestad de este siglo; porque el Señor te dio la prudencia, la mesura y la humildad para aguantar nuestra Casa. Sobre tus hombros descansa mi sustento, mientras mis sueños fluyen tranquilos.

¿Qué he de temer si Dios me rodea con sus manos desde el Cielo y tú sustentas mi mundo entero?
¡Cuán afortunado soy cuando veo la desesperación apoderándose del mundo entero y yo gozo de la tranquilidad y la seguridad que construyes para mí!

Canción del hombre triste

La pobreza te ha atrapado, como un león a una presa.

En tus ojos pude ver el miedo y la súplica. Tus manos me contaron historias de dolor y dureza. En tu voz se escondió el llanto de la amargura y bajo tus melancólicas palabras vivía el recuerdo de los años pasados.

Mi alma se conmovió pero tu no lo notaste; me viste frío, arrogante, distante; créeme que mis ojos notaron el frío del hambre al oír tus palabras.

Te reprendí, os acusé de no pensar en el mañana mientras tú, herido, inclinaste el rostro empujado por la culpa.

Te fuiste y nada se de ti, tan sólo de tu hambre, desesperación, tus miedos. Quizás no exista un mañana, tal vez te engulla el dolor de lo perdido, y nunca más sepa nada de ti; pero tus palabras sonaron tan potentes que se clavaron en mi alma.

miércoles, 25 de junio de 2008

El momento más largo del día

La eternidad se entrelaza con el deseo durante los minutos que pasan mientras espero que llegues cada día; deseando que irrumpa ese momento en el que mis labios se unen a los tuyos y mis ojos vuelven a verte después de decirte adiós en la mañana.

martes, 24 de junio de 2008

Castillo fuerte

Hoy vi a tu alma, sola y temblorosa, perdida entre lo inmenso, tiritando, azul y apagada. También vi la mía, roja, ardiente y desbordada, llevando a viva voz el temor enganchado en los labios. Fue entonces cuando rompió la Palabra el vacío, atravesó la habitación como un rallo de esperanza. Rompió la cárcel de barro donde se guardan las almas hasta desbordarlas. En aquel caos, sobre las ruinas del miedo y la impotencia, emergió la dulce luz anaranjada y cálida que abrigó nuestras almas. Aquella luz me enseñó tu alma, y pude casi tocarla, a lo lejos, mientras perdía el miedo y me hacía más fuerte alimentándome de esperanza. Pude oír una voz de paz y confianza, un sonido dulce y potente que arrojó claridad en el silencio mortecino de la nada. Después sonreí, saboreé el gusto de la fe que mi razón me negaba y llegué a sentir el cálido abrazo de Quien nunca nos falla.

viernes, 20 de junio de 2008

Reflexionar


De vez en cuando el ser humano debe hacer ejercicios de reflexión. Sentarse en medio del bullicio de su existencia y reflexionar sobre todo lo que le rodea. Es un buen ejercicio para no sentirse engullido por la sociedad, tragado por ese monstruo infame que nada en la corriente del siglo. Es algo que sinceramente propongo a nuestros lectores. Y nada mejor que un pequeño texto para meditar. Aquí lo tenéis.



Velocidad

A mi marido

La vida transcurre rápida, feroz, irreflexiva.
La vida se come el reloj, los sueños, a si misma.
La vida no se detiene, inexorable, fría y ardiente.
La vida se apaga siendo vida y se enciende cuando muere, se rompe cuando se arregla y se arregla cuando se rompe.
La vida nos grita, nos llama, nos despierta.
Vivimos mientras la vida duerme y morimos cuando despierta.
Yo vivo y tú vives, porque Él vive. Vivimos siendo una vida, porque morimos para la vida. Yo soy tu vida y tú vives por mi vida.
Mi vida es tu vida, y vivimos los dos porque Él vivió para salvar nuestra vida.