viernes, 20 de junio de 2008

Reflexionar


De vez en cuando el ser humano debe hacer ejercicios de reflexión. Sentarse en medio del bullicio de su existencia y reflexionar sobre todo lo que le rodea. Es un buen ejercicio para no sentirse engullido por la sociedad, tragado por ese monstruo infame que nada en la corriente del siglo. Es algo que sinceramente propongo a nuestros lectores. Y nada mejor que un pequeño texto para meditar. Aquí lo tenéis.



Velocidad

A mi marido

La vida transcurre rápida, feroz, irreflexiva.
La vida se come el reloj, los sueños, a si misma.
La vida no se detiene, inexorable, fría y ardiente.
La vida se apaga siendo vida y se enciende cuando muere, se rompe cuando se arregla y se arregla cuando se rompe.
La vida nos grita, nos llama, nos despierta.
Vivimos mientras la vida duerme y morimos cuando despierta.
Yo vivo y tú vives, porque Él vive. Vivimos siendo una vida, porque morimos para la vida. Yo soy tu vida y tú vives por mi vida.
Mi vida es tu vida, y vivimos los dos porque Él vivió para salvar nuestra vida.

viernes, 6 de junio de 2008

Abrazo

Si hay algo que pueda parecerse al infierno es sentir la soledad. Es un vacío infinito, una sensación de sequedad, de esterilidad eterna, de abandono. Pero si hay algo que simbolice la vida, que resuma el aliento vívido de la inmortalidad es, sin duda el abrazo de aquel a quien más quieres, es una unión perfecta en la cual, sin palabras, todo lo que sientes estalla y flota en el ambiente. El abrazo simboliza la unión eterna con aquel que es carne de tu carne, no por filiación, si no por elección y como complemento a ti mismo. Si hay un atributo que nos hace ser más genuinamente imagen de Dios es sin lugar a duda la unión de por vida de dos seres que se aman.

martes, 3 de junio de 2008

La importancia de las cosas que no importan

Si hoy tomamos un diario cualquiera, de un país cualquiera, nos encontraremos con un sinfín de noticias que van desde crisis económicas pasando por conflictos bélicos hasta reuniones de foros políticos de alto nivel. En cuanto a los artículos de opinión no es ningún secreto el desvelar que la mayoría de ellos tratan de opiniones, propuestas, reflexiones sobre personajes famosos o sobre ideas que afectan a importantísimos asuntos nacionales e internacionales. Pero a decir verdad para muchas personas esto no es tan importante, es mucho más importante el precio de las cosas que han de comprar, si una comida ha salido bien, que ropa han de planchar por las mañanas o cómo compaginar tiempo de ocio y estudio personal. Además cada persona, cada una de estas “minúsculas personas”, se ha de preocupar por ser buen hijo/a, marido/esposa, amigo/a, compañero/a, padre/madre y así hasta un sinfín de responsabilidades que afectan a lo más íntimo del ser. Este tipo de noticias y vivencias diarias no tienen cabida en la prensa, ni en las discusiones intelectuales, ni en nada que pueda considerarse importante. Una vez, aquel genio literario llamado Miguel de Unamuno llamó a este conjunto de cosas “que no importan” Intrahistoria. Aquella historia que no sale en los libros de texto pero que es la historia real, la que viven la mayor parte de seres humanos. La otra, la historia con mayúsculas, es simplemente algo lejano en la mayoría de los casos y que, por desgracia, suele estar en manos de personas que habiendo fracasado o anulado su intrahistoria no tienen otro sitio en el que continuar sus vidas que jugando a construir la historia. Sin lugar a dudas es lo peor que puede ocurrirle a una nación, a un país, y en definitiva a la humanidad. Mientras que cuando aquellos que han sabido cuidar y mantener aquello que “no importa” se han encargado del gobierno de lo sublime es cuando mejor se han gobernado las naciones. Y es que quien no sabe cuidar y hacer felices a aquellos que tiene más próximos hasta en las cosas más comunes no tiene la autoridad de decir a los demás como deben ordenar sus vidas.

jueves, 29 de mayo de 2008

Sin noticias del blog

De nuevo una larga ausencia de estas, que no de otras, conexiones inalámbricas.
Después de mucho tiempo de agitados movimientos y trabajo para llegar a la meta hemos alcanzado por fin aquel punto en el cual las tareas diarias te permiten retomar ciertas rutinas agradables. Uno de ellas sin duda es escribir en este blog.

Esta tarde, mientras mi marido leía, se me ocurrió volver a desempolvar el blog. Aunque no ha sido hasta después de la cenar que él me ha animado a escribir estas lineas. Mientras él lee su Biblia, y antes de que el reloj marque de nuevo la hora de la realidad, que es la rutina de las tareas hogareñas, deslizo estas lineas que rompen otro largo silencio.

Puede que muchos de mis lectores no hayan entendido este largo silencio, pero realmente me era necesario abandonar esta vida "literaria" para reconciliarme con la auténtica vida real. Así lo he hecho, y lo hago, ahora cada días, a cada minuto.

En la tranquilidad de un hogar, mientras la brisa del exterior se empeña en refrescar el cálido ambiente, escribir estas palabras casi inconexas y carentes de sentido que son casi un ejercicio de caletamiento. Quizás este regreso inaugure una nueva etapa de escritura, un renacer de las conexiones, si mi tiempo me lo permite.

También desde aqui, y ahora, queremos agradecer a todos aquellos que nos felicitaron por nuestra boda sus amables palabras. Fueron para nosotros un motivo de alegría.

Estos meses han supuesto un enriquecimiento personal, un fortalecimiento de la persona, es continuar un vuelo que iniciamos Moisés y yo casi sin saber estirar las alas y que ahora se encamina hacia horizontes lejanos. Dejamos atrás un cambio de piso, la boda, nuestro viaje a Viena (Mi viejo sueño hecho realidad). Todo quedó atrás pero los recuerdos siguen vivos.

Las notas finales de una sonata de Chopin se pierden en la habitación, la Biblia familiar cierra sus hojas a miradas furtivas, el reloj marca los minutos arrancados del sueño y estas lineas se difuminan en un inmmenso océano de conexiones inalámbricas que se agita pesadamente. Un "te quiero" furtivo corta el aire y las teclas dejan de sonar.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Boda

Moisés planchando en casa un dia cualquiera

En la vida de cualquier persona hay fechas que marcan hechos trascendentes. Cuando alguien decide contraer matrimonio, con todo lo que eso implica, aparece una nueva fecha para recordar eternamente. En mi caso, nuestro caso debería decir, esta fecha es el 24 de abril. Cuando piensas en la implicación que supone formalizar una relación que ya sientes como imperecedera, te das cuenta que muchas veces la vida toma caminos insospechados. Lo cierto es que el día 24 de abril no será cuando empecemos nuestra vida juntos, ya lo hicimos hace tiempo, ni tampoco significará que estamos auténticamente casados, para Dios y nosotros ya lo estamos hace mucho, pero si que será una fecha en la que el mundo, nuestro pequeño universo cotidiano, reconozca y acepte que dos personas van a vivir juntos para toda la eternidad.

Poco a poco espero ir volviendo a la actividad en este blog y en breve ilustrar algunos reportajes, visitas, pensamientos y reflexiones que aparecen en nuestra vida diaria (y pronto un reportaje especial sobre nuestra Navidad en Teruel). A partir de hoy este blog pasa a ser, si no lo era ya, propiedad de Moisés y Sergio. Os esperamos por aquí para ilustrar pequeños fragmentos de una existencia sencilla. Hasta pronto.

viernes, 19 de octubre de 2007

Tú

Cierro los ojos y te veo tal como te recuerdo siempre, con tu sonrisa, con tus ojos brillantes, tu nariz pequeña, tus labios dulces. Así es como te veo, así es como quiero verte siempre. Porque tú eres quien me rescataste del camino a ninguna parte que había tomado, sólo tú eres quien diriges mis pasos con firmeza y seguridad. Mis risas son para ti, mis lágrimas, mis sueños, todo es tuyo, hasta mi vida pertenece a ti. Este blog es tuyo, de nadie más, cada letra que escribo lleva tu nombre, la posees de pleno derecho. Mi alma está atada a la tuya bajo la mirada atenta del Todopoderoso.

Así permanecí en silencio meses y meses, porque nada más necesité, y nada más necesito ahora, pero hoy rompo el silencio que sumía en el olvido lento e implacable a este blog, vuelvo a escribir para decirte que tu eres por quien un día me desperté y por quien a veces no duermo, pensando cómo ganar tiempo para estar contigo, soñando con los días cercanos que pronto llegarán en los que tocaré tu dulce piel cada noche y a cada minuto entre risas y caricias doradas. A ti Moisés, a ti motor de mi vida dedico estas líneas, al marido que algunos sueñan tener en secreto pero que yo tengo sin merecerlo.


Una noche más es hora de dormir, de dejar paso a las fantasías, a los sueños eternos y otra vez no quiero dormir porque no necesito quimeras ni sueños, tú estás aquí, eres real, eres por quien un día descubrí que merecía la pena despertarse y soportar esta extraña carga que nadie entiende que se llama vida. A ti Moisés van estas líneas y a mis fieles lectores les prometo volver a escribir sobre como la vida sigue forjando conexiones.