Cuando he escuchado como los antiguos tubos del instrumento dejaban salir notas casi imposibles mi mente se ha trasladado tiempo atrás y he recordado otras músicas, otro concierto, al que hace tiempo acudí.
La vida es como una sinfonía, a veces plácida, otra turbulenta y en muchos momentos parece cambiar de tonalidad aunque las melodías maravillosas que sentimos en el pasado nunca las podremos olvidar. La sinfonía continúa, la música no debe detenerse pero añoro las viejas armonías.
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