
Poco después se encaprichó de otra hacienda más lujosa y más cara. Trabajó sin cesar durante años para ahorrar dinero suficiente para comprarla y cuando lo consiguió fue a hablar con su dueño. Pero éste no quiso venderla, a pesar de que le ofrecía el doble de lo que valía. De nuevo el hombre se sintió muy apenado y estuvo casi sin comer por mucho tiempo.
Finalmente vio otra finca mayor, más hermosa y mucho más cara que las anteriores pero entonces, prevenido por el Santo, bendito sea, recordó las experiencias anteriores y pensó: ¿Trabajaré hasta agotarme para luego no lograr comprarla ni disfrutarla? ¿Me consumiré en mis días de juventud ahorrando hasta el último céntimo para luego ver como no consigo nada?
1 comentario:
“No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”
Publicar un comentario